
Para el estrangulador accidental, que nunca estrangula
aquí sus comentarios. (http://losproscritos.es)
Me levanté con ganas de actividad, de ser creativo y le puse al lunes un café con hielo, así de buena mañana, para que no creciera y se quedara pequeñajo, alguien de mi altura al que insultar de tu a tu. Un morro húmedo se introdujo entre el libro de Atxaga ("Siete casas en Francia", Alfaguara) y mis short matutinos. Del morro asomaba una pelota de tenis cogida entre los colmillos (milagrosa recuperación de Nadal). Ya no tuve dudas, me puse manos a la obra(siempre hay cosas que hacer en una casa)y arremetí frontalmente contra el lunes.
Los croisant no estrangulan lunes, ni merece la pena que hagan la prueba. Los bollos de la Adrada le indigestan y le hacen torcer el gesto, poco más. No me atreví con la sobrasada no fuera que la protectora de lunes tomara cartas en el asunto. Descarté los bios caducados, alcoholes fuertes y las pastillas de alfalfa.
Rebuscando en el armario tropecé con la solución, las sábanas de raso (ésas que alguien carente de principios te regala, en rojo). Si las anudas con fuerza, si eres xeitosiño, dan un resultado espectacular. El lunes se retuerce sorprendido y espectante por tu siguiente paso: la almohada de duvet. Infalible. Son algo más caras que las de Ikea, pero a cambio estrangulan mejor, más rápido.
Mientras el lunes agonizaba en mis brazos y tiraba a la basura más próxima, mi obsesión por las montañas altas, escuché una voz del otro lado del Tajo. ¡Segunda Feira, Segunda Feira, no has estangulado la segunda feira! De inmediato supe que se trataba de la voz de S. Pedro. El santoral no engaña.
Así que hoy 29 y mientras en Dradelo arde el mar, a Carmen prepara empanada y filloas, voy a desalar migas de bacalao para intentar esta noche acabar con la segunda feira. ¡Pues menudo es uno!