Mostrando entradas con la etiqueta Idas de Pinza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Idas de Pinza. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de diciembre de 2010

HUBIERA PREFERIDO

Hubiera preferido el llanto.  Preferido el dibujo de los árboles cuando tocan a muerto.  A los muertos que recorren el corredor de su casa acompañados de un acordeonista ciego. Hubiera preferido el acordeón que ama el batán de los prados aunque ignore los ceniceros. Hubiera preferido a quien guarda la hoguera de los minutos rojos. Los minutos que son pequeñas piezas de tela alquiladas por horas y euros. Algodones negros del cuarto de los niños más pequeños que son castigados sin remedio. Que son caballos locos sin saberlo y perfilan en los suelos las siluetas de los potros. Hubiera preferido ignorar el algodón negro.  A las amantes despechadas que cocinan pavos negros y lloran por aquellos que no llegaron a encontrarse. A los que nunca se encontraron y tienen la piel salada y cubierta de elastano. Al elastano que se seca sobre los radiadores que hurtan de madrugada los abrazos y el llanto es más lento cuando suena el instrumento del llanto. Hubiera preferido las ojeras de los vendedores de paños que afinan los labios. Que poseen la ternura de  los abogados.
Todo amor, háganme caso, es un orinal de silencios, un cajón cerrado, una bolsa de plástico que vela a una mujer dormida.


jueves, 18 de noviembre de 2010

ELEFANTES Y YO

Me apetece pasear en parque. 84 82 66, acabo de leerlo sobre un embalaje (estoy en campaña de fomento de la lectura). Y leo a Luna Miguel y a María Eloy-García y leo a Jesús Urceloy.  Y pienso, pienso y no sé por qué pienso. Debo estar mayor para ser un perturbado, hasta los 17 se puede, se debe. Y pienso si gracias a comer foskitos y tigretones, no estoy perturbado o si eso no tiene nada que ver. Creía que estaba perseguido por mis furias y lo que tengo son micro-ataques de angustía (ayer lo consulté en psicología.la guía2000). Se escribe en google: angustia síntomas. Y aparecía y parecía yo, con mi abrigo de Adolfo, con la bufanda Ampelmann. Pero no debe ser así, debe ser otro quien aparece. Otra puede. Anoche cené con amigos y debo dejar el wiski, las mujeres, el tabaco. O decidirme sólo por uno de los tres. Pero las destilerías parecen tan necesitadas. Veo que me repito, pito. Me apetece pasear en cama. Tengo dos almohadas, tengo a Gregoria jr. que se llama Melody y el teléfono suena. Messenger suena, suena facebook. Me pongo las dos almohadas sobre el rostro y me autohago el amor. Luego nada. Medio cigarro y bailo. ¿Qué horas son mi corazón? Y pienso, enso en neveras. Por qué la nevera se ha convertido en el paradigma. Estornudo sobre los mercados de futuros. Pero no hago crítica social. Ayer acerqué a alguien hasta la cafetería porque hacía frío afuera. ¿Y dentro? No lo sé. Yo no entré en la cafetería. Sobre el papel los mercados de futuros se han llenado de mocos. Elefantes y yo. Y vuelta a la nevera del super ser. Soy. ¿Con qué rimas soy? ¿con hoy? Me apetece pasear en otra mano. Si, te puedes coger de mi brazo sisiquieres. Y en esta calle las raciones de jamón son más baratas que en otra calle. Y abro la puerta del coche y lo abandono frente al hospital. Y doy la gracias.
Pero no, no pasa nada, eso es todo.