Mostrando entradas con la etiqueta David/Arantxa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David/Arantxa. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2009

El huerto de los olivos

Bajo ese nombre y en la penúltima curva de Loranca de Tajuña, se esconde una casa que particularmente amo. Me preguntaba en estos días si al Cristo de Medinaceli, el de Cadalso de los Vidrios, también le produciría la misma fascinación: "yo te aseguro, Señor, que tiene piscina Señor y olivos prometidos y un maná de nueces" le rezaba sin gran convicción, mientras pasaban la guapa, la fea y Charo vestidas de Manolas y subía al balcón de David y Arantxa para fabular con las procesiones top gama de las sevillas que en este mundo son. "Joder qué frío" entonaban los ángeles desde su morada a treinta y cinco mil pies de altura. Como todos los años alguien entonó desde la tierra y en un lugar llamado "otro blacón", la saeta de Machado o ¿es de Serrat? o ¿de Camarón? No me he bajado el tono al móvil por no tenerlo claro. Si lo hubiese conseguido la habría puesto, yo también, al paso del cristo. Qué daba pena verle ahí subido y zarandeado, de vez en cuando ¡al cielo!, gritaba el capataz Carlos y él obedecía ante voz tan fuerte.
Llegó el Primo Antonio y pudimos tomarnos un gin, pero sólo uno ¡qué lastima! Dejó olvidado neceser y cargadores, para ver si nos dábamos cuenta.
No vinieron Sulle y Alicia y bien que lo siento. Cosas de fríos, niños y perros, creo. Nos lo preguntaremos con la próxima conversación

lunes, 23 de marzo de 2009

Y NOSFERATU NO SOBREVIVIO AL SOLSTICIO


Mientras India nos deleita con su penúltimo vómito, verbi-gratia las curvas del Encinar del Alberche, voy pertrechando mi Plan ARC ( de ahorro para la reducción de costes). Y es que la semana pasada una dirección anclada en el pasado ("esto es náutica: ¡no puedo hacer más Chas!") no ofreció su plan PDA (plan de ahorro, ¡siempre tan ingeniosos e imaginativos ellos!). Y es que apuntan a que nos apretemos unos contra otros, para ver si con el calor resultante, echamos a andar la primavera. Eso y que ellos, se reducirán el salario (de dos) en unos 17000 €, bagatela para que nos animemos a hacer lo propio.
Vergüenza Nosferatu te tenía que dar, tu chupando tan lejos de casa, tu en otros inviernos con tu sombra a cuestas y aquí tanta felicidad pendiente, tanta facilidad esperando tus colmillos amigos, anhelando el goce supremo: descender a las cloacas de tu mano ¡cuánto honor!
Claro que ellos no deben ser amigos de Murnau, sino ya le habrían traído para unas charlas. Eso me da una idea. ARC y Murnau, mucho Murnau. Vamos a programar para semana de crisis Murnau, tenemos la sala adecuada (llena de humedades), el público perfecto (ya viene acojonado de casa: “podría ser peor, podríamos trabajar sin cobrar”) y el proyectista de lujo (“vamos a sacar esto adelante, porque la culpa no es nuestra, sino del gobierno, que intenta convencernos que no es de él”).
La vida siguió con un delicioso pan-tumaca que preparó la Keke, los tomates puestos al sol desde primera hora de la mañana, para que el astro consiguiera sobre la mesa de Mahou, lo que no logró la mata (“sino fruta de plaza, que a brutales golpes el rudo labrador madura”, ¡Ay! José Martí) y la compañía bienhechora de David y Aranza. El laurel nos dio sombra, India la lata, el reserva de Cune nos puso espiritosos. A las ocho y media se acabó todo.
Nos dejamos una carpeta que teníamos que haber traído, me lleve unas llaves que no eran mías, en fin, de vuelta al lunes con la sensación de que por mucho empeño que en ello haya y lo hay, Nosferatu no sobrevivió al Solsticio, ¡que salimos a la noche y no estaba!.

lunes, 9 de febrero de 2009

SOBRE LA INFANCIA


Dice Sanchez Ferlosio (El País, Tribuna 22/01) que Anacarsis, preguntado en la Atenas de Solón acerca de por qué no tenía hijos, replicó: Por amor a los niños.
A los que practicamos la ausencia de instinto paternal hacia los pequeños monstruos cuellicortos, un demiurgo menos severo, en nuestro caso, nos da perros.


El caso es que India llegó el viernes con su juguete favorito, su toalla con olor a mamá y dos meses menos un día. Así que tocó correr porque era el cumpleaños de Carmen (¡felicidades! de nuevo) y antes había que comprar el Royal Canin 32, bebedero, comedero, recoger a la criatura de casa de los abuelos…
Esa primero noche de fiesta salió arropada por la manta que había acompañado de bebés a los hijos de Carmen (fina ironía. gracias por lo que vale y abriga).
Así que a eso de las 3, acabamos con ella en la cama, la cachorro (porque cachorra, me suena a esperanto y me da eso).


Cuando al día siguiente llegamos a Cadalso, ya se había meado (dicen que es por lo territorial. Esta que es gallega ya ha anexionado a La Coruña todo el centro hispano), en cinco casas distintas, de las que espero que guarde un grato y ligero recuerdo. Pero es que esa noche también había cena en casa de David/Arantxa, con Jesús y Francis. Fue la sexta.

Cuando volvimos a casa, otra vez las tres, otra vez los tres, pensamos que mejor dormir separados. Para entonces, India ya tenía colchoneta de Pilates, funda de organdí, mantita, toalla, dos juguetes. Pero es que esta perra no comprende de resacas y le dio por morder todo lo que estaba a su alcance, básicamente dedos de extremidades, manos, orejas (¡tu perra asesina me quiere comer la oreja!) a las 8 de un ¡domingo1. ¡Dios de Israel y Judá! (Sulle dixit)


Desde entonces me ha dado por plantearme que lo de los hijos no es tan duro, sólo que dura más.
P.S. La perra por cierto es un encanto, charming, divertida, amazing y qué se cuántas cosas más.